¿Qué tanto es demasiado Stress ?


No existe un recurso tan valioso para vitalizar nuestro cuerpo como el stress, no existe un peligro mayor para nuestra vida que ser consumidos por la energía del stress. Enemigo o aliado ese es el puesto del stress en nuestras vidas. Si partimos de una definición sencilla: el stress es una respuesta del organismo ante un estímulo específico, podemos apreciar que se trata de algo rutinario y esencial.

Cuestionar el stress e incluso preguntarnos si existen niveles o tipos de stress convenientes, es una tarea necesaria. El stress es como una especie, tomemos como ejemplo la pimienta. Si le agregamos demasiada a un plato, podría irritarte y afectará el sabor: muy poca ni la percibiremos. De allí que ciertos niveles de stress, y algunos tipos de estresores pueden ser saludables e incluso positivos hasta cierto punto.

Creemos que el stress es siempre negativo, y realmente eso es sólo el 50% de la verdad. En un viaje reciente que realicé a Noruega, reencontré afectos, entre ellos un amigo noruego que vivió en Caracas, y una venezolana del Amazonas. Ahora están casados y viven en una finca en Gardermoen a 15 minutos de Oslo, la capital. Conversábamos un poco del stress y de lo que los irrita al compararlo con Caracas, parecía un chiste. Solo basta comparar un aspecto que me pareció bastante irónico: el índice de desempleo no existe, solo los oficiales de policía pierden el empleo pues cada día disminuye el índice de criminalidad. De manera tal, que los agentes estresores cambian y afectan a cada cultura según la identidad de cada una. Genera angustia en nuestro país la inseguridad, genera angustia en Noruega, la impuntualidad. Percepciones distintas.

Experimentamos demasiado stress debido al exceso de trabajo y de rutina, ya que el aburrimiento es algo que pocos enfrentan; de hecho, siempre andamos en un corre-corre para lograr terminar algo pendiente, poli tareas al máximo y agobio. Sin embargo, sin retos no hay sentido para la vida, y solo nos aburrimos e incluso enfrentamos la depresión. Así que al menos necesitamos algo que nos mantenga ocupados. Hay una necesidad de algo que nos estimule y nos vincule a algo.

El Eustress es la forma positiva, y la necesitamos para darnos sentido de propósito, emoción y vida, sin que sea exagerado para que genere balance. Podemos activarlo al montarnos en una montaña rusa, vacaciones, lograr ascensos en el trabajo, y cualquier evento que nos anime y estimule a usar otras habilidades que disfrutamos pero que requieren ajuste. Todo en justa medida, pues demasiado puede agotarnos y debilitarnos. La cantidad justa, es deliciosa. Llena nuestra vida de energía y vigor, de permitirnos experimentar la existencia como el mejor de los regalos, permitiendo una activación de todos nuestros sistemas de forma que sus procesos se lleven a cabo de la forma más armoniosa posible dando por resultado una vida saludable y sublime.

Por otra parte, está el estrés negativo: el distrés, capaz de convertir nuestra vida en la antesala del infierno, de arruinar nuestros órganos internos y nuestra existencia entera, de quebrantar nuestro cuerpo y nuestra alma. Podríamos definir el distrés como el stress desagradable. Es un stress que ocasiona un exceso de esfuerzo en relación con la carga. Va acompañado siempre de un desorden fisiológico, aceleración de las funciones y se aleja del punto de equilibrio, hiperactividad, acortamiento muscular, somatizaciones, en suma: envejecimiento prematuro, son los efectos secundarios del stress negativo.

La receta es sencilla, un poco del stress blando y un poco del duro. Eso te dará un balance adecuado. Revisa cuales son las fuentes de stress blando y duro en tu vida; evalúa cómo te afecta y cómo lo puedes atacar. Recuerda que éste es un concepto muy personal y particular de acuerdo a tu sistema de valores. La respuesta está en tus manos.


 

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