El Cuerpo se Expresa


El cuerpo es un regalo Divino. No importa fisonomía, características o tamaño, su funcionamiento es extraordinario. Al compararlo con una máquina, ya sea un alternador, cada pieza o componente es un sistema en si, pero unidas conforman uno más complejo. Allí se aprecia conexión, comprensión y comunicación. Del mismo modo ocurre con el cuerpo, su comunicación interna es fantástica. Afectamos la interna cuando la externa comunica a gritos un desorden: presión, tensión y estrés


Cada uno de nosotros ha permanecido como unidad hasta este instante; sobrevivimos a diferentes peligros, nos enfrentamos a retos que ponen en riesgo la vida. Sin embargo, nuestro aliado interno nos ha ayudado a reconocer que algo no está funcionando bien: el maravilloso aliado es el estrés. Nos ayuda a manejarnos en un medio hostil que exige respuestas rápidas y eficaces, e incluso automáticas e inconscientes, instintivas, desarrolladas para facilitar la supervivencia.


Ciertamente, frente a un elevado estrés, la respuesta es lucha o huida, y en ambos casos se mueven substancias que van a la sangre para prepararnos ante un esfuerzo intenso y explosivo. Hoy además, hay que aguantar situaciones tensas tanto en posiciones de autoridad, como en equipo. Nos sentimos contracturados. Intoxicación generada por resistir en calma aunque toda mi genética se rebela. En estos casos, la relajación puede generar formulas de actitud adecuadas que eviten que la tensión nos envenene. La fuente primordial del estrés es hoy de origen social, es permanente y de una intensidad en ocasiones intolerable. El cuerpo se expresa pues resiste con dificultad esta presión y llegado cierto punto se desencadenan patologías. Al combatir el estrés cuidamos la salud y permitimos que suceda un nuevo proceso evolutivo basado en el desarrollo de la conciencia tranquila.

No existe un recurso tan valioso para movilizar los recursos vitales en nuestro cuerpo como el estrés, no existe un peligro mayor para nuestra vida que ser consumidos por la energía capaz de ser desplegada por el estrés.

Enemigo o aliado ese es el puesto del estrés en nuestras vidas. Se trata de un censor que se activa para recordarnos la falta de equilibrio. Así observamos personas con posturas corporales que gritan “llevo mucho peso”. Ceños fruncidos y tensos que reflejan rabia contenida. Respiraciones que dicen “ya no puedo respirar”. Ojos que muestran un interior que muestra “peligro, intoxicado.”

Ese cuerpo que se expresa, insiste en transmitir el mensaje pues reconoce por experiencia, que estamos dotados de mecanismos de respuesta que nos facilitan el proceso para adaptarnos al medio y para adaptar el medio a nosotros.


Nuestro cerebro está preparado para el ahora, y hay una gran cantidad de acciones que son fascinantes a corto plazo y espeluznantes a medio y largo término. En este momento ya no es el medio natural el agente causante de estrés; los estresores auténticos ya no existen, los hemos reemplazado por multitud de estresores imaginarios y un medio ambiente virtual capaz de afectarnos más que el real.

Procuremos volver al origen: el ambiente. Buscar aire puro, mirar al horizonte, contemplar el atardecer y contar las estrellas. Llenemos nuestro cuerpo de alimentos naturales y agua pura.


 

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