Partiendo del origen de la palabra éxito, término latino exĭtus (“salida”); pudiéramos inferir que se refiere al resultado de un negocio, proyecto o asunto. Un final feliz. Lo cual es incongruente, pues el éxito estaría delimitado por segundos.
Sentirse exitoso o feliz es un tema muy sensible y delicado. Si te has montado en una montaña rusa, entenderás que puedes pasar del éxito al fracaso en un instante. Algunos pueden pensar que es lo mismo que tener dinero. Sin embargo, la riqueza no produce satisfacción, ni éxito. En la Biblia, el rey Salomón afirmó: "Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente". Tampoco se trata de títulos o bienes, y mucho menos poder.
Es un concepto personal y por tanto, no hay dos personas que tengan la misma idea de lo que es el éxito, simplemente porque somos una pieza única. El éxito No se refiere a un destino; es un trayecto, un camino, un viaje.
Es importante reconocer, que las personas exitosas desarrollan diariamente hábitos positivos que le ayudan a crecer y aprender. George Elliot afirmó: "Nunca es demasiado tarde para que seas lo que podrías haber sido". Las personas exitosas viven con la sensación de que hay más crecimiento por experimentar. Según John C. Maxwell en su libro "El Viaje del Éxito", se trata de conocer su propósito en la vida, crecer para alcanzar su máximo potencial, y sembrar semillas que beneficien a los demás.
Cuando ves el éxito como un viaje, nunca tendrás el problema de tratar de "llegar" a un engañoso destino final. Y nunca te encontrarás en una disposición donde hayas alcanzado una meta, sólo para descubrir que aún está insatisfecho y buscando algo más que hacer. Eres exitoso ahora mismo, no es algo que esperas lograr algún día.
Puedes jugar a comenzar a crecer hoy.
Napoleón Hill dijo una vez, "Lo que cuenta no es lo que vas a hacer, sino lo que estás haciendo ahora". Es recomendable evitar el Síndrome de algún día. Existe un proverbio inglés muy sabio que dice: "Uno de estos días significa ninguno de estos días". Para afirmar tu crecimiento en ese camino, te sugerimos cultivar:
Tu espacio
• Rodéate de emprendedores: personas de quienes puedas aprender.
• Procura el desafío, la comodidad evita el crecimiento.
• Enfoca el ahora mirando adelante y piensa en el futuro. Alcanzarás tu destino.
Tu actitud
• Sal de la zona cómoda, el crecimiento requiere riesgo. Ronald E. Osborne afirmó: "A menos que haga algo más allá de lo que domina completamente, nunca crecerá".
• Apóyate en otros, en lugar de tratar de hacerlo todo por cuenta propia.
• Ábrete al cambio para alcanzar tu potencial: Sin cambio el crecimiento es imposible.
• Modela y procura el crecimiento.
• Apunta a la excelencia como decisión, pues es luchar por lo mejor.
Anímate y enfoca el viaje al éxito y fortalecerás tu carácter, y ejercitarás tus valores. Te convertirás en un cazador de soluciones, que persevera ante los retos, y no se rinde. Te apoyas en motivaciones internas. Serás congruente y consistente entre palabras y los hechos.
El éxito es la calma de reconocer que das el máximo para ofrecer la mejor versión de ti, superándote a ti mismo. Ir tras el sol durante el día, no te permitirá alcanzarlo. El éxito en si es una manera de pensar, de actuar y de ser, un modo de vida que se refleja en una paz mental. Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños.
Dejo una reflexión acerca del éxito de Carlos Slim, el hombre más rico de América Latina:
“Yo creo que el éxito no está en lo económico. Yo creo que una persona no es de éxito porque le va bien en los negocios o le va bien profesionalmente o saca 10 en la escuela. Creo que eso es lo que menos vale. Lo que vale es tener los pies en la tierra, la familia – el concepto de familia-, los amigos (Pero los verdaderos amigos, ese que cuando te recuerda te llama, cuando sabe que estas mal en cualquier circunstancia te llama para saber si se te ofrece algo, ese que cuando te ve te da un abrazo sincero, ese que cuando te ve le da gusto saber que existes). Apreciar las cosas que tienen valor VERDADERO!, no material, no físico necesariamente”. Pienso que a este concepto bien le puedo añadir una reflexión que me regaló mi madre:
De si tus logros no hieren a tus semejantes. Es acerca de tu inclusión con otros, no de tu control sobre los demás.
Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón, si fuiste egoísta o generoso, si fuiste arrogante o humilde, soberbio o considerado, si fuiste exigente o tolerante.
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir, tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta.
No es acerca de cuantos te siguen si no de cuantos realmente te aman. No es acerca de transmitir, si no cuantos te creen si eres feliz o finges estarlo.
Se trata del equilibrio de la justicia que conduce al bien tener y al bien estar. Se trata de tu conciencia tranquila, tu dignidad invicta y tu deseo de ser más, no de tener más,